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  1. La melancolía hecha hombre: “Swanlights” de Antony & the Johnsons | ENTRE-VISTA June 23, 2011 @ 5:12 pm

    [...] nombra cualquier cantidad de actos que en ese momento ni me decía nada: CocoRosie, Joanna Newsom, Antony, Vetiver, Bright Black Morning Light y gente parecida. Sobre todo los primeros tres están ahora [...]

Antony & the Johnsons: pop transgeneral

.Reseñas, Antony Hegarty, Antony and the Johnsons, Björk, Boy George, CocoRosie, Culture Club, Devendra Banhart, Herbert Grönemeyer, Lou Reed, Marc Almond, Rufus Wainwright, autor: Dirk, genial Comments (1)

Un tema principal de Antony Hegarty es su trangeneralidad: o sea, sentirse mujer dentro de un cuerpo masculino. Hay todo una discusión, o sea más bien un montón de discusiones alrededor de estudios de género al respecto de la transsexualidad en contraposición a la transgeneralidad, intersexualidad y todo eso. Hay muchos – y Antony entre ellos/ellas – que sienten que no encajan en los generos definidos por la sociedad de hombre/mujer, hetero-/homosexual y no se trata de cambiar el sexo biológicamente. En su último disco “I am a bird now” ese es el tema principal de sus letras.

Más allá del tema, la melancolía conllevada por su música desde su cd “I am a bird now” – por el cual ganó el Mercury Prize en Inglaterra – llega ahora a un público de masas más allá de la escena under homosexual de NY.

Antony nace en Londres, crece en Amsterdam y California y finalmente con 19 años se instala en Nueva York donde se mete en el ambiente drag donde “dirige” un grupo de teatro para lo cual también escribe la música.

Finalmente siente que no evoluciona dentro del grupo y se dedica más a la música aúnque al principio todavía soalmente conocido dentro del entorno gay/lesbiano de su ciudad. Por falta de éxito económico vive en circunstancias de lo más básicas, hasta que un ep con su música le llega a las manos de Lou Reed que – encantado – lo invita a hacer una gira con él. Y ahí empieza la imparble subida de Antony and the Johnsons en la colina de fama dentro del ambiente musical mundial. Desde el principio tiene fanáticos como Devendra, Coco Rosie, Björk, Rufus Wainwright, Marc Almond y hasta su ídolo Boy George – con quien siente un parentezco desde la primera vez que lo vió en la tapa del primer disco de Culture Club – que por supuesto hace que cada vez más gente queda hipnotizada por su música y su manera muy especial de cantar.

Él dice que le sorpende que a la gente le parece más bien música clásica lo que hace, mientras que en realidad sería puro pop pero tocado con instrumentos clásicos. A mí me parece que quizás ahí se refleja su propia transgeneralidad. O sea quizás mejor dicho así que a él le parece más facil transcender a los generos siendo transgender él mismo. Pero seguro esto solamente es otro intento tonto más de reducir a Antony a su sexualidad en vez de gozar de las melodías y el canto tan triste pero sin dejar por ahí la sensación de un aire, una ventana o una puerta semiabierta hacia algo positivo…tal vez luz.

En el nuevo cd “the crying light” (¿una referencia a la canción de la banda sonora de la película “the crying game” interpretada de Boy George?) da otro paso más adelante en el camino del éxito.

Lo que llama la atención – mi atención – más que otras cosas – es la pasión que está tanto en su manera de cantar como en sus letras. Muchos dicen a escucharlo por primera vez que su manera de intonar, con esa modulación timbral tan típica de él, que no se lo bancan. Pero el o la oyente veniendo de la “escuela freak folk” ya acostumbrado a sonidos no tan mainstream pronto se da cuenta que cada canción es una pieza de arte – y eso no es una manera de decir.

Él dice que le parece que este album ha salido más personal que el anterior y quizás por eso está solamente la voz de él y no invitó a otros cantantes. Las letras en realidad parecen poemas: “Oh, sus ojos están debajo de la tierra. Escuché el sonido de llanto. Nadie te puede parar ahora. Nadie te puede parar ahora…” en la primera canción “Her eyes are beneath the ground” que suena tan triste y las metáforas crean unas asociaciones tan sentimentales que le da al día temprano berlinés nublado todavía un toque más de melancolía. A contraposición está p.e. “kiss my name” que suena tan alegre que uno casi se pregunta si es Antony de verdad. Pero él advierte eso, que algunas canciones de “the crying light” son más tristes que antes y otras más positivas, llenas de energía. Aunque llenas de energía están todas las canciones de Antony. Imagináte una linea como “yo nací para adorarte, un bebe en la oscuridad, yo nací para representarte, para llevar tu cabeza al sol, para esculpar tu cara en la espalda del sol.” (de la canción “the crying light).

Y aquí por último una canción lindísima, que yo nunca hubiera esperado: un duet con el cantante de pop/rock alemán Herbert Grönemeyer en cuyo cd actual aparece:

Fíjense también en Hercules and Love Affair.

Dirk @ January 21, 2009

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