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  1. España también existe – 1° festival de cine español en Berlín “Spanisches Filmfest 2012” | ENTRE-VISTA November 22, 2012 @ 5:26 pm

    [...] se podía soñar de grandes éxitos muy pronto. Encima conseguieron que el actor alemán-español Daniel Brühl – ya que no tuvo tiempo de ocuparse como patrono del festival – participara en el trailer y [...]

  2. ¿Escuchar a música adolescente significará que estoy en una crisis de la mitad de vida? | ENTRE-VISTA August 4, 2013 @ 3:53 pm

    [...] años adquirí más aspectos “masculinos” en ese sentido: Por ejemplo me volví fanático de fútbol. Empecé a boxear (en realidad hago boxeo-ajedrez). Y gasto tiempo en esos hobbies [...]

¡Goodbye ManU!: mirar ganar al Barça con Daniel Brühl

.Deporte, Angelina Jolie, Brad Pitt, Daniel Brühl, Devendra Banhart, Gustavo Santaolalla, Juanes, Lionel Messi, Madonna, autor: Dirk Comments (2)

Lo del fanatismo es una cosa rara. ¿Fuí yo alguna vez fan de alguien así nomás con una totalidad absoluta? ¿Como para viajar detrás de él/ella, ir a todos los conciertos, empapelar mi cuarto/departamento con fotos y posters? No. Lo más parecido a una actitud así tenía yo con Madonna y ahora quizás con Lionel Messi. Pero como ya estoy en una edad en la cual comportamientos de ese tipo parecen medios absurdos y hasta vergonzosos obviamente me freno. Y lo de Messi obviamente tampoco es un arte secreto. Lo comparto con medio mundo.

Otra cosa es una cierta actitud de comportarse de una manera especial – que no en sí tiene que ver con ser fanático – cuando una supuesta celebridad esté cerca tuyo. O sea: que te des cuenta y te comportés o totalmente histérico o cómo si fuera la cosa más normal del mundo. Y de todas formas ambas maneras son falsas.

Especialmente Berlín es conocida por su “falta de histeria” en cuanto a famosos. Y como los famosos mismos también lo saben – gente como Brad Pitt y Angelina Jolie son vistos a menudo “como si nada” en la tienda de juguetes en Helmholtzplatz a 200 metros de mi casa. Por supuesto todos los berlineses aún se dan vuelta en secreto pero nadie iría a pedirles un autógrafo por miedo de parecer “poco cool”.

Yo tengo un amigo quien en su época en Berlín – supongo que todavía hoy en día lo haría o por lo menos lo siente – cuando escuchaba que hubiera alguna estrella internacional de tv, cine, política o/y música en la ciudad, viajaba adónde fuese visto/a la última vez para entonces hacerse pasar por alguien que casualmente estuviera justo en ese lugar también.

http://youtu.be/KRFTv6HaGcY

A pesar de que yo no haría nunca algo así conozco aún cierta postura parecida en mí también. Lo que sí normalmente no me pasa con músicos con quienes hago entrevistas porque la manera de acercarse es otra. El tratamiento mutuo de los interlocutores está al mismo nivel. Yo quiero algo de él/ella, ella/él quiere algo de mí. Pero a pesar de eso por supuesto me gusta “conocer”/haber entrevistado a gente que otros quisieran una vez en la vida estar solamente en el mismo cuarto (como Juanes, Devendra Banhart o Gustavo Santaolalla). Quizás por eso más aún me parece que no se deba armar un quilombo cuando alguna vez pase que aparezca una celebridad en el mismo lugar que yo quien a mi me interese o hasta me guste (y al contrario me hago el boludo).

Por ejemplo se dió la casualidad – estando en Buenos Aires – que justo una de mis bandas favoritas, Blumfeld, daba una gira por Sudamérica a causa de un programa del Instituto Goethe. Yo en realidad era fan nada más – aunque por supuesto era una situación especial. Pero cuando se dió la posibilidad de salir a tomar algo con la banda después del concierto de repente me comportaba como si no fuera fan nada más si no otro alemán que por casualidad estaba en la misma ciudad al mismo tiempo que ellos. O sea traté de pasar por algo que no era: un interlocutor al mismo nivel. Y lo peor: después me sentí super boludo.

El sabado pasado fuimos al “Bar Raval“, el restaurant de tapas de Daniel Brühl a mirar la final de la Champions League. ¿Por qué ir allí y no a cualquier bar de tapas de los cuales hay un millón en Berlín? Busqué reseñas en internet como para tener una excusa de que tuviera buena comida y demás para no decir:”Vamos porque es el bar de Daniel Brühl.”

Lo que sí: en realidad no fuimos para encontrarlo allí. No, de verdad, no pensé que lo fueramos a encontrar allí ese mismo día. Es más, había elegido otro restaurant más para tener la opción de decidir entre dos bares diferentes. Así que llamé a cada uno por teléfono para obtener informaciones sobre la disposición de poder ver el partido. El resultado fue que me pareció mejor “Atame” – que tanto yo como mi novia ya lo conocíamos – por estar más cerca de casa y por tener pantalla grande. Mientras en el “Bar Raval” además de estar más lejos (Kreuzberg) me sonaba a que el entusiasmo en la voz de la mina que me atendió no era demasiado grande: tipo “ya que dan el partido por televisión vamos a poner dos televisores también…”

Al final fuimos a Kreuzberg para conocer un lugar nuevo – ya que mi novia en realidad me hacía un favor a mí porque el fútbol no le interesa para nada. Y se dió que fue la mejor decisión por tres simples factores:

  • 1)    Obviamente (lo podríamos haber adivinado antes por ser Daniel Brühl de origen catalán) el “Bar Raval” tiene un vínculo fuerte con Barcelona.
  • 2)    La comida es excelente (entre otras tapas comí un cebiche de salmón muy rico). El diseño interior del restaurant es muy lindo. Todo muy auténtico español con un montón de artefactos medios antiguos españoles y/o catalanes.
  • 3)    El ánimo y la gente bárbara: tanto los jefes – todos como Brühl binacionales españoles-alemanes – como la clientela (en Mitte seguro que hubiera habido mucho más turistas y no gente tan “normal” y “auténtica” como nosotros).

Y Daniel Brühl estuvo también. En su camiseta del Barça con su apellido impreso en la parta atrás y cantando cada tanto el himno de “su club” del cual – según leí – es fanático desde chico. (No como yo que en realidad soy “fan” del FC Barcelona desde el mundial 2006 cuando me enteré de la existencia de Messi y me convertí de a poco adepto al equipo donde él jugaba.)

Antes de que empezara el partido le pedimos un autógrafo para cada uno de nuestros hijos y le dije que para mi hija lo escriba en castellano aunque al hijo de mi novia le había puesto ya “visca el Barça”. Así aprendimos de él que “¡Visca el Barça!” significa “¡Qué gane Barcelona!” Le pasé mi tarjeta diciendole que se fije en el blog y al mencionar que estaría en castellano asintió murmurando “¡cool!” (No me hago mucha ilusión ya que fue la segunda vez que le dí la tarjeta con el mismo comentario como él vive en nuestro barrio y a menudo lo solemos ver sentado en alguna mesa de un café en la Hufelandstraße.)

Después nada importó mucho porque el partido fue de lo mejor. Tanto Messi como los demás jugadores barceloneses convertieron a la cancha de Wembley en su propio patio cualquiera de Barcelona. Manchester no tuvo ni chance. Pero aún así el partido estuvo bárbaro y entretenido gracias al Barcelona que tanto le gusta “jugar” a la pelota en vez de optar por meterse en su propio arco después de haber metido un gol para no poner en peligro su victoria. Al contrario. Lo mejor todavía: ¡Messi metió el gol clave! a una distancia de 20 metros a través de un montón de jugadores del ManU que parecían congeladosy su arquero Van der Saar parecía actuar en cámera lenta y en ese instante debía haber sentido que no fuera a ganar el último partido de su carrera. (Porque fue el último partido de su carrera.)

Yo gritaba “Argentina” y “Messi” y Daniel Brühl cantaba su himno barcelonés. (Ah y Benni Beimer de la telenovela Lindenstraße también estuvo andando por ahí.) Y al final Abidal recibe primero la copa a pesar de que no es capitán del equipo. Pero el equipo quiere que la reciba Abi por haber volvido del cancer y por eso Punyol se saca la venda y se la pone a Eric Abidal. ¡Qué equipazo!

Después mi novia y yo caminamos felices agarrandonos fuerte en dirección de la estación de subte “Schlesisches Tor” para volver a casa en una noche perfecta calentita de primavera (zumbando el himno del Barça en mi cabeza… no mentira: el himno argentino).

Dirk @ June 1, 2011

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