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¿Cansado de la música? – No. Solamente cansado de hacer cosas al pasar…

.Dientes afilados, .fantasmas del pasado, .música, Beastie Boys, DJ Danger Mouse, autor: Dirk Comments (0)

A mí me está pasando algo. Algo un poco raro. Pero si lo pienso bien en realidad no parece tan raro ya. No escucho música. O sea no pongo música para escucharla. Eso de un tipo que sobre todo en su blog escribe sobre música suena – digamos – un poco difícil…

Empezó con nuestras vacaciones en Schleswig Holstein. Fuimos a una casa de campo de unos amigos de mi mujer. La casa en realidad antes había sido un establo para ovejas. Aunque en realidad el padre del propietario lo construyó desde el principio para él como refugio para huir de vez en cuando de su familia. Por eso quedó bastante “lujoso” para ser un establo. Pero no hay luz eléctrica, no hay agua corriente (hay una bomba afuera, delante de la puerta de entrada) y el baño también está afuera con un valde debajo del culo adonde dejás caer tus necesidades. Ah y la heladera es un hueco en la tierra a unos 50 metros de la casa cuyas paredes son de ladrillos y adonde llega un grifo desde una fuente subterranea y que lo pone bastante fresco (y la birra también) sobre todo al abrir y dejarlo gotear al grifo.

Allá era todo naturaleza. Lo único que escuchabas eran ruidos naturales. En la mañana me despartaba temprano y me iba caminando por los senderos del campo al lado del Schlei que es un fiordo del Ostsee (mar báltico). Y lo disfrutaba tanto. Y se escuchaba un ruido tremendo pero solamente generado de los pájaros que estaban en todas partes.

Así que – aunque lo había llevado por supuesto – mi ipod quedó apagado durante todo el viaje. Y así sigue. Cuando me pongo a cocinar actualmente no pongo música. Cuando leo un libro no pongo música. Al principio ni me daba cuenta pero de repente me sorpendí y todavía sigo con una impresión rara que de alguna manera me impide poner música mientras que haga otra cosa.

Pero también me dí cuenta que no es que me cansé de la música en sí. Como algun@s se habrán dado cuenta fuí a varios conciertos ultimamente y ahí sigo disfrutando la música en vivo. Pero no es solamente el evento en vivo. Me dí cuenta que es más la sensación que me harté de hacer cosas al pasar. Por eso mis ultimos posts tratan de libros, de cocinar y de haber ido a recitales. Todas cosas que no se puede hacer al pasar. Cuando leo un libro, cuando cocino, cuando voy a un concierto: todas esas acciones están en el enfoque de mi atención.

También noté por ejemplo que ando más lento en bici.

En realidad había empezado ya antes me doy cuenta ahora. Hace unos meses (alrededor de la pascua) me compré un pre-amplificador para mi tocadiscos que yacía medio abandonado en un estante de mi biblioteca sin (poder) usarlo. Tampoco la necesidad de usarlo había sido tan grande ya que mis discos de vinilio son todos bastante viejos y desde hace un montón de tiempo no me urge mucho escuchar música vieja. No me urgía tengo que admitir ahora. Porque cuando finalmente había comprado el cosito técnico ese y ahora sí podía usar el tocadiscos pasó algo raro (otra vez): sentía un gran placer al sentarme a esuchar un disco.

Quizás sea importante informar al lector/la lectora que no es que yo sea/o haya sido un gran fan de “lo vinílico” versus “lo digital”. Sé que hay todos unos aficionados al respecto que aman al buen sonido y glorifican – a mi entender – en muchos casos el sonido contra el buen gusto (¿cuál es la ventaja de poder escuchar a Phil Collins “mejor”?). Ni soy de esa gente que prefiere lo viejo por sobre lo nuevo. O sea: detesto a la crítica cultural general. Esa gente que por ende es pesimista y escéptica en cuanto a lo nuevo y/o moderno. Eso – según yo – es cualquier cosa.

Pero cuando agarré y me ponía a eligir un disco de vinilio, lo sacaba del estuche de cartón y del de papel, lo ponía (con cuidado) arriba del tocadiscos y entonces le ponía la aguja, me sentaba en mi hamaca (mecedora) – ¡sí tengo una hamaca! – me ponía a escuchar el disco entero sin hacer otra cosa. (Quizás al primer instante solamente escuchaba un solo lado de cada longplayer…pero bué.) Y me encontraba en discursos de defensa de que mi brusca dedicación a una tecnología vieja no tuviera nada que ver con sonido, ni con crítica cultural, ni con cuestiones hápticas. Decía entonces que quizás tuviera que ver con nostálgia y que los recuerdos de los viejos discos me llevaban a tiempos en los que había escuchado ese tipo de música y al momento en mi vida en el que había comprado un cierto album especial. Pero después me compré dos discos “nuevos” de vinilio: “The Grey Album” de Danger Mouse y “Paul´s Boutique” de los Beastie Boys y se me fueron al carajo mis argumentos aquellos.

Ahora digo que ya fue el principio de ese nuevo sentimiento: no es que me haya cansado de la música en si – solamente me cansé de hacer cosas al pasar.

Ya había pensado desde hace rato escribir algo como un pamfleto (es decir un post) en contra de lo que dice Diego en su post sobre el hecho de que se cansó de esperar música nueva y decidió ser retro. Entonces cuando me empecé a dar cuenta de lo que me está pasando de repente pensé que sería algo parecido a lo que siente él. Y me pareció terrible.

Pero no. Sigo no estando de acuerdo con él. No soy retro. Aunque entiendo un poco mejor a la tentación hacia no querer cambiar más. Por ser mucho trabajo. Por tener que informarse. Por tener que buscar. Una de las mejores discusiones al respecto leí en la página a.v. club donde los redactores Steven Hyden y Noel Murray discuten sobre ese tema. El más joven argumenta radicalmente en favor de la necesidad de escuchar música nueva y el más viejo – no tan radical ya – lo entiende al jóven pero confiesa entender también a los del otro extremo cada vez un poco mejor (aquellos que solamente escuchan música de la que ya eran fans en su juventud).

Sigo pensando que es una actitud fundamental y no solamente tiene que ver con música: yo lo llamaría “estar más abierto/a” o “más cerrado” para cosas nuevas, tanto en la vida como con tus intereses. Y yo sigo en el lado “más abierto”. Pero siento que lo de recibir todo el tiempo nuevos albumes y no tener tiempo suficiente para dedicarse (¡d-e-d-i-c-a-r-s-e!) a escucharlos me agobió ultimamente mucho.

Así que me gustaría mucho que no abandonen este blog por quizás no tener (ya) a toda la música nueva que aparece y en vez (además) leer también más a menudo sobre literatura, conciertos y albumes nuevos que sí escuché enteros.

Dirk @ August 9, 2012

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