4 Comments

  1. Carina December 18, 2012 @ 2:38 pm

    Muy bueno!

  2. Hola Berlin December 18, 2012 @ 2:39 pm

    jejeje…. aca tengo mi mateo verde!!! Me lo traje el invierno pasado. muy facil de lavar y usar!

  3. Eugenia December 18, 2012 @ 3:36 pm

    ah..que linda nota Dirk, que lindo encuentro aquel (el nuestro, que entrelineas lo leo) besos y venite a cebarme unos matiensos amigo

  4. Argentinische Spezialitäten January 4, 2013 @ 10:06 am

    Que linda nota Dirk!
    Yo habia visto esos mates en esta pagina hace un tiempo ya, http://www.artentino.com/ pero personalmente soy un poquito mas conservadora con esto del mate y lo prefiero en calabaza, aunque, en realidad lo importante del mate es el sentido de amistad con quien se lo comparte.

El Mate en el porvenir de los tiempos: nuevo diseño vs. tradicionalismo

.cocina, .diseño, .exposiciones, .fantasmas del pasado, .literatura, .sociedad, Javier Ricca Mussio, autor: Dirk Comments (4)

En realidad todo empezó en un tren partiendo de Cusco en Perú en 1994. Con mi amiga Julia habíamos conocido a una pareja mendocina en el “Camino Inca” y nos juntamos con Pablo y Micaela para viajar hasta el lago Titicaca juntos. Entonces en el largo trayecto nos trataron de enseñar el truco – que no lograron – y a tomar mate. A mí todo eso (además de la manera cómo hablaban con “vos” y “decís” y todo eso) me pareció raro. Pero también desde el principio me llamó mucho la anteción el ritual de tomar mate: lo de tomarlo entre muchos, que siempre se le devolvería el mate al cebador, que no habría que decir “gracias” al recibir un nuevo mate hasta el punto que uno no quisiera después más, y por supuesto también el gusto mismo… Después de pasar todavía una noche juntos en la sala de reunión de un hotel en Puno – por estar llena la ciudad por el carnaval – cada grupo se iba para su parte. O sea: Julia y yo nos quedamos en Puno y Mica y Pablo seguían viaje hacia la Argentina. Pero quedamos en que unos meses más tarde los fuera a visitar en Mendoza. Lo que hice.

Y entonces me enseñaron bien todo alrededor del mate y me empezó a gustar hasta tal punto de hacerme amigo del sabor mismo. Y por supuesto – logrado eso – nececitaba mi propio mate para poder seguir tomando en Alemania (todavía sin saber de dónde conseguir yerba…). Así que en una feria de artesanos conseguí mi primer mate que es de madera. En realidad no me gustaba tanto en ese momento. Hubiera preferido uno de calabaza – que me parecía más tradicional. Pero no había y – por ser mi último día en la Argentina en aquel viaje – lo compré. Ahora es uno de mis mates preferidos. Además es el que más me ha durado. Y – aparte de que ahora sí lo encuentro muy bonito – tiene ese efecto y ese gusto a algo natural – como el mate de calabaza – lo que carece el mate de aluminio y también él de cuerno o de cerámica.

En el medio me volví experto del mate que muchas veces les sorprendía a argentinos desconcocidos que decían:”a ver que el alemancito nos cebe un buen mate” para burlarse de mí. Para después rapidito callarse la boca.

En 2009 salió una reedición de un libro del uruguayo Javier Ricca Mussio “El Mate” que trata de todo lo que tiene que ver con el mate: la historia, la crianza y el negocio de la yerba, las costumbres, los dichos, la simbólica. Y mi hija – que el año pasado viajó para´llá con su madre a visitar sus familiares argentinos en San Juan – me lo trajo. Tengo que admitir que me resultó un poco seco (leerlo). Por lo menos la primera parte que trata de la historia y el negocio. Pero ganó un premio Gourmand Awards 2010 Wine Books, en la categoría bebidas no alcohólicas. Y esto último ya es la prueba de que el mate cada vez más llega al centro de la atención fuera de la zona rioplatense también.

Yo por supuesto contagié a más que uno de mis amigos alemanes y de a poco averigüé dónde en Berlín se consigue yerba y mates y bombillas de la mejor manera. Todo esto por supuesto antes de la época del shopping online.

De todas formas los temas “mate” y “diseño” hasta hace poco para mí (y me doy cuenta que para muchos argentinos tampoco) no tenían mucho que ver entre ellos.

Hasta que la dj María Mandarina posteó en Facebook una foto instagram de un mate “de plástico” de ella siendo que el naranja es su color “ivc“. El efecto de instagram logró que yo pensara que sería uno de esos mates de plástico super baratos tipo “mate listo“. Desupés en otro momento me mandó un link de una tienda online donde ella compra su yerba y que vende mates también.

Y entonces encontré el de la foto y resulta que todo lo contrario de mate listo. Es más: los diseñadores del “mate Mateo” ganaron un premio de diseño en la Argentina en 2009.

Así que le pregunté a María sobre el mate si estaba bueno y tal y ella me invitó en vez a probarlo haciendo una reunión de mate en su casa. Pero como ella anda muy apretada con sus citas ese encuentro hasta ahora no se dió y entonces directamente le pedí un ejemplar en color rojo a la gente de mate-tee.de. Obviamente no son los que los producen si no los que los venden en Alemania nada más. Aún así me hicieron el favor y dentro de menos de una semana me llegó a la casa. ¡Sin complicación! ¡Muchas gracias!

Bueno, cuando andaba buscando todavía información sobre el mate “mateo” llegué a un blog bonairense sobre diseño donde hay fotos tanto del mate “mateo” como de unos mates que en cuanto a diseño me gustaron (desde la foto) aún más: el “mate cuatro” y el “mate cacto” del estudio cuatro design.

Y ya me había enganchado con el tema del design y seguí buscando para dar con una página interesante de dos diseñadores industriales que para una feria en Berlín diseñaron el mategon. Al principio – ¿obviamente? – pensé que fueran argentinos. Pero resulta que son alemanes que uno está casado con una argentina y adicto y adepto a la bebida rioplatense. Lo que pasa es que hasta ahora solamente hicieron unos prototipos para presentar en la feria y están investigando todavía la manera de producir un mate estable que no se rompa facilmente. Parece ahí a los alemanes les falta algo de experiencia todavía. Pero le pude hacer unas preguntas a uno de ellos, Felix Groll.

El mate “mateo” directamente corta con todo que tiene que ver con tradición. Tira una flecha venenosa al corazón del purista de la tradición gauchesca. El mate “mateo” es de silicona y viene en colores muy “pop” – como decir: ¡olvidáte de todo lo viejo! Yo soy tu nuevo acompañante en tu vida contemporánea. Los productores hicieron una película de propaganda donde enfocan sobre todo la facilidad de limpiarlo al darlo vuelta y apretar el fondo – que además tiene un símbolo de “ejecutar” (como en aparatos electrónicos). Yo no lo encontré tanto más fácil. Lo de apretar el fondo casi no tiene efecto. Sí ayuda apretar los costados del mate pero aún así quedan partes de yerba que sin agua o la bombilla no podés sacar. En total más o menos lo mismo como con cualquiera.

Lo que me sorprendió positivamente fue el gusto. Como a mi no me gustan para nada los mates de lata hubiera esperado que el gusto fuera parecido. Quizás tenga que ver con que el mate “mateo” sea más grande que el de lata común.

Lo que sí es útil es el hueco de enganche para que no se mueva la bombilla y que por la silicona no se rompa. El diseño es lindo por ser totalmente diferente y muy pop – algo (ya lo dije) que no se asocia con el mate normalmente. A mí me gustan los mates “mateo”. Es un lindo regalo para un aficionado que ya tiene un montón de mates. Aún así yo lo usaré más para ir de viaje – aprovechando la irrompilibidad y lo de poder enganchar la bombilla para fijarla.

Con los mates de “cuatro design” ya fue otra historia conseguirlos. Mandarlos por correo hubiera costado una fortuna. Por eso posteé en facebook la anuncia que buscaba a alguien que me hiciera el favor de traerlos de la Argentina. Y me contestó mi amiga la fotógrafa Lena Szankay que tendría un amigo – el ilustrador Estaban Alfaro – y él sin hacerse problemas trajo los dos mates – en su primer viaje a Europa – que les agradezco mucho a Lena y a él. Nos juntamos en Kreuzberg para charlar un poco y es  y muy simpático y resultó que tenemos otros amigos y conocidos en común. El mundo es un pañuelo.

Los mates de “cuatro design” son muy bonitos. El mate “cacto” es de forma más tradicional. Al darlo vuelta parece un cacto con sus tres patitas – que es chistoso. Pero de boca arriba parece un mate común de madera aunque muy bien desarrollado y trabajado. El otro – el mate “cuatro” – es más un objeto de diseño de verdad.

Lo chistoso es – se los mostré a un vendedor de yerba y mates en mi barrio y que de repente va a traer a mates “cacto” y el mismo Esteban que los había traido – todos dicen al ver los dos mates que les gustaría más el mate cacto. No sólo eso: les gusta MUCHO el mate “cacto”. Con el otro no se identificarían y hasta ni captaron que se trataba de un mate.

Me gustan los dos. ¡Pero me encanta el mate “cuatro”! Lo de la idea del “asa” de cuero que lo podés dar vuelta y te sirve como base para apollar el mate en la mesa me parece genial. Bueno, agarrar el mate por el “asita” mismo no es tan cómodo aún. Pero se puede sin que el mate con yerba y agua y bombilla pese demasiado o se te caiga. Pero se puede agarrar el mate con la mano entera alrededor del cuero también sin quedar boludo. El cuero – ahora que el mate está curado y tomé mate por primera vez en él – está desarrollando su olor rico – quizás por el calor del agua – y la madera está tomando otro color más fuerte. Bueno eso último igual al mate “cacto”.

Pero ya tengo otro mate nuevo preferido. Ojalá que el vendedor de yerba se deje de convencer de traer ambos mates de “cuatro design” a venderlos en Berlín.

La entrevista con Felix Groll sobre el mategon la dejo para otro momento porque este artículo ya me salió demasiado largo. Así que preparense para “El mate en el porvenir de los tiempos: nuevo diseño vs. tradicionalismo  – parte 2″.

Dirk @ December 18, 2012

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