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El Diez es el diós del fútbol: décima edición del festival de cine “11mm”

.Deporte, .cine, .festivales, Banksy, Cao Hamburger, Carlos Sorín, Corinna Assmann, David Assmann, Diego Maradona, Filippo Macelloni, Gary Lineker, Heribert Faßbender, Johan Kramer, João Havelange, Klaus Fischer, Lorenzo Garzella, Marlene Assmann, Olaf Thon, Osvaldo Soriano, Timo Hildebrand, Ulrich Borowka, Valerie Assmann, Victor Hugo Morales, autor: Dirk Comments (0)

Dos equipos alemanes acaban de ganarles espectacularmente a los dos equipos más exitosos españoles en las semifinales de la liga de campeones y ya hace dos meses que fue el 10° festival de películas sobre fútbol en el cine Babylon Mitte en Rosa Luxemburg Platz. El tiempo vuela y ¿el fútbol alemán está de vuelta?

Este año yo iba un poco mejor preparado al 11mm porque el año pasado había llegado de casualidad por ni saber de su existencia antes. Así que me preparé bien para armar mi pequeño plano de horarios para ir a las películas que más me interesaban. Por ejemplo dejé de lado a “Maradona” de Kustorica porque pensé que a esa se podría ver en otra ocasión también para entonces poder ver a “The Lost Worldcup” (la copa mundial perdida) que se superponía con esa.

Este año los organizadores armaron un programa especial por festejar el aniversario número 10. Invitaron a celebridades del mundo deportivo (para la inauguración entre otros fueron el comentador de tv Heribert Faßbender, los ex-jugadores Klaus Fischer y Olaf Thon), hubo lecturas (p.e. con el ex-jugador Uli Borowka), discusiones (p.e. con el actual arquero de Schalke 04 Timo Hildebrand después de la película “Spielerberater” (consejero de jugadores)) y una sección nueva dentro del panorama de las películas mostradas:”mejor película de fútbol de todos los tiempos”. Ahí mostraron películas de ediciones de 11mm anteriores para eligir después “la mejor”.

La primera película que fuí a ver – “Hayde Yaffo – The Bulgarians are back!” – es una documental sobre un equipo israelí  con mucha tradición – “Maccabi Jaffa F.C.” – que se hundió por razones económicas y fue resusitado por donaciones y trabajo de los fanáticos del mismo equipo. Ahora juega en la tercera liga de Isarel con el nuevo nombre “Maccabi Kabilio Jaffa“.

La película sabe juntar tres aspectos muy interesantes: 1° la parte histórica: El equipo original Maccabi Jaffa F.C. fue fundado sobre todo por judíos inmigrantes de Bulgaria (por eso el subtítulo de la película “the Bulgarians are back”). La comunidad de los judíos búlgaros era conocida por ser muy liberales y muy bravos. En la película citan a uno que cuenta que hasta el rabi iba a la cancha los domingos y era re-fanático.

2° el fanatismo en sí: que no importa si sos cantante en una banda de metal o administrador de sistemas en una empresa de computación.

3° los efectos del fanatismo: tanto poder como posible fracaso. Uno de los protagonistas invierte todo su tiempo libre en el club y la misión de llevarlo de la nada a la primera liga. Al principio le crecen alas por haber juntado la guita suficiente para reabrirlo, para conseguir buenos jugadores y por llevarlo directo en tres temporadas desde la liga más baja a la tercera. Pero cuando de ahí no pasan inmediatamente a la segunda todo el proyecto parece entrar en crisis y con él los que trabajaron en favor de él. Al final está a punto de perder su familia y la película deja abierto si sigue trabajando en la comisión principal del club a pesar de haber prometido de no seguir en caso de no avanzar a la segunda liga.

Me gustó.

Gringos At The Gate” – otra documental – sobre otra cara del fútbol bastante desconocida – por lo menos para mí. Muestra la cultura del fútbol en los Estados Unidos que cambia por la creciente influencia de la comunidad de los latinos y también por un cambio del enfoque desde la federación de fútbol estadounidense.

“Gringos At The Gate” cuenta la rivalidad entre los equipos nacionales de México y Estados Unidos dentro y fuera de la CONCACAF a travéz de los jugadores y fanáticos con raices latinas.

Como el equipo yanqui mejoró bastante en los últimos años también el viento de la pelea futbolística sopla más duro ahora. Antes el fútbol a los mexicanos les sirvió como recompensa para el maltrato y la discriminación vivida y sentida y la diferencia en cuanto a estatus y proyección de esperanzas porque era una de las pocas cosas (a nivel nacional y reconocido mundialmente) que sabían mucho mejor. Ahora que hasta una vez los gringos les ganaron en el mitológico estadio azteca cada vez más disminuye esa posibilidad de igualación y desahogo.

Los tres directores estadounidenses Roberto Donati, Pablo Miralles y Michael Whalen muestran la identificación de yanquis mexicanos con el supuesto opresor tanto como los que se identifican totalmente con el país de sus antepasados. También hay un enfoque en el desarrollo de la inversión en talentos jóvenes siendo que “soccer” en los E.E.U.U. es un deporte más bien de la clase media. Por eso una familia “mexicana” manda a su hijo e hija los 200km desde su casa en Texas a los equipos nacionales juveniles mexicanos porque en Yanquilandia la cuota mensual que tendrían que pagar para poder entrenarse les costaría demasiado a los padres. Mientras los “scouts” de fútbol mexicanos identificaron al hermano y la hermana como talentos válidos para pagarles a ellos para poder llevarselos al país vecino. Pero preguntados por su identificación nacional ambos hubieran preferido poder jugar para su país de nascimiento “the U.S.”.

Por el otro lado muestran la vida de los jugadores profesionales de la primera liga mexicana Herculez Gómez y José Francisco Torres (actualmente en Santos Laguna y Tigres UANL respectivamente) que (“a pesar de” tener ascendencia mexicana) juegan en la selección nacional estadounidense.

La verdad que me encantó enterarme de un montón de detalles sobre el ambiente de fútbol yanqui que – también según me contó uno de los directores Pablo Miralles (que dicho sea de paso tiene padre argentino) – está creciendo un montón. Y que los gringos estén rascando la puerta de los mexicanos pone el mundo deportivo patas arriba.

“The Lost Worldcup” fue la película que más me gustó este año. Es una así llamada “mockumentary” – una película que se hace documental pero en realidad es ficcional. Pero juega a la vez con la duda. (Por ejemplo la fascinación de la famosa “Exit Through The Gift-Shop” del artista de arte callejero Banksy justamente está en que al final no se sabe si es documental o ficcional.)

En este caso es obvio que no puede ser real, aunque…

La historia – que está basada en el cuento “El hijo de Butch Cassidy” del escritor argentino Osvaldo Soriano -  es así que en la Patagonia en el sur de la Argentina unos arqueólogos encuentran un esqueleto humano al lado de una cámara filmadora vieja. Así que un equipo de Buenos Aires empieza a investigar sobre qué pasó allá y de a poco descubren pruebas de que en 1942 un conde de descendencia rusa o algo así organizó una copa mundial de fútbol que no aparece en las historias oficiales de la FIFA. Hay entrevistas chistosísimas y otras interesantes con gente del lugar, con íconos del mundo futbolístico que dan prueba de que fuera una documental verdadera y además que “la copa perdida” de verdad occurió. Aparece Gary Lineker, está el Tata Morales y el ex-presidente de la FIFA João Havelange para darle aún más aire histórico auténtico.

Y no solamente eso que además la final se juega entre la Alemania nazi y la selección mapuche que también participa. Y resulta que además incluye un drama amoroso triángulo entre el delantero estrella alemán, la hija judía del conde y el arquero de los mapuches.

A pesar de que los directores Lorenzo Garzella y Filippo Macelloni son italitanos, esta coproducción italiana-argentina salió tan típicamente argentina como ninguna otra cosa. Pero ojo no solamente por eso me gustó tanto. Además al resto de los visitantes del festival de este año le gustó mucho y por eso también ganó el premio del público del 11mm 2013.

Esta película – “O Ano Em Que Meus Pais Saíram De Férias” (el año en el que mis padres se fueron de vacaciones) – la eligí porque trata de São Paulo el año que mis viejos todavía vivieron allá un año antes de que yo naciera. Y la verdad fue una cosa rara ver a las calles y la gente e imaginarme a mis viejos allí caminando, mi vieja ya embarazada, y además en plena dictadura, mirando los partidos del mundial en México en 1970.

La historia que cuenta el director Cao Hamburger es así que Mauro – 12 años, fanático de fútbol, viviendo en Belo Horizonte – no puede esperar el principio de la copa porque los chances del equipo de Brasil de ganar la copa por tercera vez son grandes. Pero unas semanas antes -  de la nada – sus viejos agarran, lo meten en el auto para llevarlo para São Paulo a la casa de su abuelo paterno judío mientras que ellos se irían “de vacaciones”. Todo eso le parece muy extraño y más cuando lo dejan delante de la casa despidiendose rapidamente y yendose sin tocarle siquiera la puerta al abuelo.

Mauro entra solo al edificio de departamentos pero resulta que el abuelo no está porque sufrió un paro cardíaco después de recibir la llamada de su hijo para anunciarle la llegada de su nieto para cuidarlo. Y se muere.

Así que Mauro – esperando delante de la puerta del departamento jugando al fútbol en el pasillo – conoce al vecino de la edad de su difunto abuelo, que además aparentemente es muy poco amable. Las primeras palabras que el chico escucha del anciano son una queja sobre el ruido que hace con la pelota. Pero de a poco – mientras que la comunidad judía, a la cual la mayoría de los vecinos pertenece, se entera de la desaparición de los padres – Mauro y el vecino Schlomo se hacen compañeros. Al principio más bien porque Schlomo se siente obligado y Mauro porque necesita ayuda, un lugar para dormir y comida. Pero de a poco se forma algo como una cierta amistad entre el viejo y el niño a pesar de que Mauro no tiene idea de las costumbres judías ni se siente parte de la comunidad (además en realidad ni es judío porque su madre no lo era).

Pero los vecinos y la comunidad le ayudan a Schlomo cuidar a Mauro y además están los niños del barrio e Irene una joven de la cual todos los niños al principio de su pubertad están enamorados pero que tiene un novio afro-brasilero que es super cool, anda en moto y resulta ser buen arquero. Y como Mauro también quiere ser arquero de grande está entusiasmadísimo con él. Y además está la niña Hanna cuya madre le lleva comida a Mauro que le gusta más que la comida que le ofrece Schlomo.

Es una historia muy fuerte en cuanto a la dictadura pero que a la vez trata el tema muy sensiblemente. Además está la cuestión de la pubertad: convertirse de golpe “en adulto” y la historia del mundial del ´70. Y además da un vistazo a la vida judía de São Paulo en esa época. ¡Bárbara!

Después ví a “The Other Final” (la otra final) que cuenta del proyecto del holandés Johan Kramer que durante la copa mundial de 2002 quiere iniciar un partido de fútbol entre los dos países últimos en el ranking mundial (los puestos 202 y 201) de la FIFA al mismo tiempo que la final oficial (en ese entonces entre Alemania y Brasil): el 30 de junio. Se trata de Montserrat – una isla pequeña del Caribe que además entre 1995 y 1997 fue destrozada por un vulcán que hay en la isla – y Bután – un país budista en la altura del Himalaya. La pelicula trata no solamente del partido mismo, si no de forma documental de la historia desde la idea del director, la elección de los países y sus respectivas preparaciones.

A pesar de que en realidad trata justamente de la llama inicial del fútbol que – fuera del hype y la guita y el fanatismo – lo más importante es la conección entre personas y el juego mismo – no me gustó tanto. O sea, es linda. Pero entre todas las que ví quizás fue la que menos me gustó. Por ejemplo la siguiente peli (ver abjao) – que trata la misma temática – me gustó muchísimo más.

Football under cover” es una película alemana producida por l@s herman@s Dassmann que documenta un partido de fútbol entre el equipo femenino del club alemán BSV Al-Dersimspor de Berlín-Kreuzberg contra el equipo nacional de mujeres iraní.

En la primera parte introduce a las jugadoras en ambos equipos. Elije a unas protagonistas y las muestra de una manera muy autentica y privada. Hasta tal punto de que las iraníes correrían peligro de ser reconocidas y penadas por lo que dicen y muestran en la documental. (Update: pero fue su propia decisión de que quedara tal cual en la película.)

En la segunda parte el público acompaña a las berlinesas en su viaje a Iran con todas las dificultades que tienen que enfrentar pero también con las ganas de conocer y de intercambiarse con las mujeres en el “otro” país. De esa manera sentimos con ellas casi todo el tiempo el miedo y la frustración de que al final todos los esfuerzos e intentos fueran en vano porque la burocrácia y el machismo del país árabe les pone cada vez más obstáculos en su camino.

Es una película deportiva y a la vez muy política que muestra dos grupos de mujeres, muchas de ellas musulmanas, que son tan diferentes y tan parecidas cada una y no tanto por pertenecer a dos culturas muy diferentes. Lo que queda al final sobre todo es la amistad y las ganas de jugar fútbol. Ese es el logro de la película que destapa las identidades detrás de los clichés: la mujer, el fútbol, la religión, el islam, Alemania, Iran.

Después de mostrar la película estuvieron algunas de las jugadoras alemanas para contestar preguntas del público y se repitió la impresión muy “simpática” del screening.

Es una película sumamente válida de verla. ¡Me encantó!

La última película en mi lista – la argentina “El Camino De San Diego” del director conocido Carlos Sorín – al final resultó ser de esas donde yo por lo menos siento demasiado vergüenza ajena.

Quizás por algo las películas argentinas de ese tipo siempre tratan de Maradona.

Bueno, en esta película conocemos a Tati, una persona muy humilde y naíf y trabajador de madera en la provincia argentina de Misiones en el norte del país. Es super fanático de Maradona, se conoce todos los detalles tanto de la vida personal como de la carrera profesional de su ídolo. Todo el tiempo lleva puesto una camiseta de la selección nacional con el 10 en la espalda y cuando una vez se la saca vemos que en la piel de su espalda luce un tatuaje del mismo número (ver arriba el cartel del festival de este año).

A pesar de su fanatismo – y la gente se burla bastante de él – Tati es un tipo muy querido dentro de su comunidad. Cuando lo echan del trabajo – teniendo a su mujer desocupada y dos hijas (¡Dalma y Gianina!) – empieza a ayudarle a encontrar trozos de madera a un artesano del pueblo quien de esos trozos talla figuras para vender. El artesano además le indica que trate de “sentir” el “ser” que estuviera “durmiendo” dentro de la madera para que el viejo de ahí pueda sacar ese “ser”: la forma de la figura tallada.

En una de esas ocasiones Tati encuentra una raíz bastante grande que para él se parece – qué milagro – a Maradona. Entonces lo convence al tallador de trabajarla más y se la lleva para su casa.

En ese momento Tati se entera de que Diego Maradona haya sufrido un ataque cardíaco y que fue trasladado a un hospital en Buenos Aires (un hecho real). Y entonces decide dejar a su mujer embarazada con las hijas atrás para llevar a su raíz a la Capital argentina para entregarle la “estátua” como regalo porque cree que de repente a travéz de eso la estrella de fútbol recupere la salud.

Va caminando, haciendo dedo, en omnibus y en camión y conoce mucha gente en su camino. Ahí – quizás porque el director le quita un poco el enfoque al protagonista – la película – entonces una verdadera “road movie” – adquiere cierto encanto.

Pero en total “El Camino De San Diego” es una de esas películas que quizás en realidad solamente funcionan bien – según yo – en un cierto contexto privado donde el expectador conoce las costumbres, los códigos, el lenguaje suficientemente bien para poder compararlo con un supuesto estandard dentro de ese contexto. Porque si no se convierte en un fanatismo cursi o en difamación. En 11mm del año pasado hubo una película así también: “Football Is God”.

Dirk @ May 17, 2013

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