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33 1/3 años de la revista SPEX en un libro: y yo durante (más o menos) 19 con ella (leyendola)

.Reseñas, .fantasmas del pasado, .literatura, .música, AC/DC, Anne Waak, BAP, Beastie Boys, Blumfeld, Codeine, Culture Club, Diedrich Diederichsen, Fito Paez, Freiwillige Selbstkontrolle, Heinz Rudolf Kunze, Herbert Grönemeyer, Jacques Derrida, Jean-François Lyotard, Martin Heidegger, Max Dax, Ron Carter, autor: Dirk, die Toten Hosen, genial, la Renga, los Divididos, the Velvet Underground Comments (0)

Ese sentimiento de „si hubiera hecho tal cosa, hoy sería…”. Creo que tod@s lo conocemos. A pesar de que con la edad – y después de horas de terápia – tod@s aceptemos el estatus quo actual de nuestras vidas – esté como esté.

Aún así en el caso de la revista SPEX yo sí creo que hubiera cambiado un montón.

Yo crecí en un ambiente trjabajador y conservador en las afueras de la zona del Ruhr: en un pueblo chiquito campestre pero con antepasados que trabajaron en las minas de carbón y mi viejo en la empresa de producción metálica Krupp en Bochum. Mis viejos solamente escuchaban a ópera. Mis amigos solamente escuchaban a “Deutschrock” (vease BAP, Herbert Grönemeyer, Heinz Rudolf Kunze) y a rock internacional mainstream. Para mí a quien desde muy chiquito la música era muy importante ese ambiente significaba algo parecido al Sahara musical. (Algo que hoy con la internet es difícil de imaginar.)

Miento. Cuando chico me gustaba la ópera bastante. Y actualmente de nuevo disfruto acompañar a mi mujer de vez en cuando a conciertos clásicos y funciones de ópera en la “Komische Oper”.

Pero cuando con 11 años la música clásica empezó a no bastarme más – y sin hermanos – no tenía adónde recurrir. Por supuesto también escuchaba a las bandas mencionadas arriba pero a mis primeros ídolos Madonna y Bruce Springsteen llegué de pura casualidad (lo que en ese ambiente ya tenía olor a extravagancia).

Mi única esperanza para conocer a música nueva en aquel entonces era el programa de radio “Mal Sandock´s Hitparade” que gravaba en cassette muchas veces en vivo mientras que solamente entendía la mitad de los nombres de las bandas. Me acuerdo de que a Culture Club los hice pasar por “Kölsche Club” (el club de Colonia).

Más tarde la radio seguía siendo mi primer fuente de información y de esta manera llegué a rara avis como la banda Freiwillige Selbstkontrolle o el bajista de jazz Ron Carter.

Después – ya con 17 – el guitarrista de nuestra banda escuchaba a indie-rock y me introdujo a un par de bandas que no conocía: Codeine y the Velvet Underground por ejemplo.

Pero finalmente – muy tarde – en realidad cuando me mudé a Berlín en el 1994 (y cuando ya no era tan “necesario” como lo hubiera sido antes de ese momento – ver arriba) – llegué a enterarme de la existencia de la SPEX: revista (intelectual) sobre cultura pop y música contemporánea en general. ¿Por qué? Porque mis nuevos amigos Michael y Björn la conocían y más tarde mi compañero de casa Eddie en Neuköln tenía una subscipción. Y a pesar de que Eddie (casi) nunca la leía (de verdad) siempre se compraba (casi) todos los albumes que la SPEX recomendaba. Además – como esos dos primeros años en Berlín fueron muy densos en cuanto a mi iniciación en música contemporánea – hablabamos entre los amigos muchísimo sobre música y teorías de la cultura pop. Era lógico que me hicira fanático de Blumfeld en esa época y era lógico que Blumfeld a su vez era algo como la SPEX hecha banda, con Jochen Distelmayer como vocero de los discursos intelectuales posmodernos que se encontraban mes por mes en la revista – cuya redacción principal en ese entonces todavía estaba situada en Colonia – vieja capital occidental de la música en Alemania.

Y muchas veces no entendíamos las palabras en los artículos que leíamos pero cuando Diedrich Diederichsen dió un discurso de interpretación posmoderna sobre la invención del punk (en la época en la cual yo leía a Heidegger y algunos de nosotros estudiabamos a Derrida y a Lyotard) peregrinamos todos al Deutsches Theater para escucharlo. Pero cuando DD después del discurso tomaba su cerveza solo en el bar del teatro ningun@ de nosotr@s se atrevió a acercarse por no querer aparecer lo contrario de cool. ¡Bolud@s que fuímos!

Yo creo que – si yo la hubiera podido leer antes, y así enterarme de la existencia de otr@s como yo, fanáticos de música “rara” y además inspirarme y reforzarme en las búsquedas por el santo grial musical – la SPEX me hubiera podido dar un apoyo grande en épocas difíciles de la pubertad.

Cuando me fuí a la Argentina en 1996 Björn – uno de los amigos mencionados arriba – me regaló una subscripción extranjera por un año. Y a partir de ahí me convertí en lector permanente. Además se pueden imaginar la conección fuerte que significaba la llegada de la revista una vez por mes (aunque normalmente con un mes de retrazo) con un mundo intelectual y musical que ahora – mirando hacia atrás – me doy cuenta que era mucho más alemán que mi origen físico teutón.

Y poder enterarme de actos y bandas y temas nuevas en esa época era aún más importante para mí en el extranjero porque – sin querer ofender a nadie – admito que de alguna manera la Argentina otra vez era un “Sahara músical” para mí. Por supuesto no quiero decir que musicalmente en la Argentina de los 90 no haya pasado nada o nada bueno. ¡Al contrario! Pero todo era más bien – digamos – un poco… conservador: El rock nacional argentino abarca más bien al rock mainstream (los Divididos), al hardrock (la Renga) y al pop (Fito Paez) – lo que a 90% de los argentinos les gusta(ba). (No por nada Die Toten Hosen y AC/DC en la Argentina tienen sus fans más fieles de todo el mundo.) En los 90 todavía había muy poco espacio entonces para música electrónica y hiphop. Por supuesto eso hoy en día cambió completamente.

De vuelta en Berlín yo seguía coleccionando la SPEX (aparte de la menos intelectual Musikexpress) de donde además sacaba muchas veces información para la página de música de nuestro periódico LUZ VERDE – Alemania auf Spanisch. Pero cuando la redacción de la SPEX en el 2007 fue transladada a Berlín – y con eso terminó un cambio redaccional que ya se había anunciado antes – entre otras razones con el nuevo jefe de redacción Max Dax – la compraba cada vez menos.

Ahora hasta mi mujer ha tirado el 90% de las revistas que aún guardaba y nunca leía. Porque con internet ¿para qué buscar algo dificultosamente en una docena de revistas en papel si con la red ponés “search” y encontrás el artículo en cuestión mucho más rápido. Era pura nostálgia nada más. Y bulto.

¡Y Mejor! porque – como si mi mujer hubiera sabido – el (ya) ex-jefe de redacción de la SPEX y actual jefe de redacción de la revista Electronic Beats Max Dax y la autora y periodista Anne Waak ahora publicaron el libro “Spex. Das Buch. 33 1/3 Jahre Pop” (Spex. El libro. 33 1/3 años del pop).

El libro da un corte transversal de artículos y temas importantes de los últimos 33 (¡wow!) años. Yo por supuesto me fuí directo a la entrevista con los Beasties en 1987. Por supuesto también sirve para gente que aún no la conocía o que simplemente esté interesada en estudios comparados de la cultura pop. Pero a la vez (como leí en otra parte) el libro transmite un mensaje un poco paradógico: la SPEX ya se sobrevivió a sí mismo. Porque (como yo puse al principio de este post) todo lo que hace 33 años solamente uno podía encontrar en la revista hoy en día está en la red. Es nostálgia pura. Pero buena.

Dirk @ May 31, 2013

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